Un grupo de expertos impulsa el debate público sobre el medio marino de la laguna

En las últimas semanas se ha discutido y discutido mucho sobre el estado actual del medio marino en el Mar Menor, y se ha añadido más combustible al debate de esta semana cuando un grupo de 15 científicos ha publicado un informe en el que expresan su desacuerdo con el comité científico designado por el Gobierno de la Región de Murcia para la vigilancia de la laguna y afirman que el ecosistema se encuentra «gravemente deteriorado y muy lejos de recuperarse».

Los firmantes del informe tienen su sede en la Universidad de Murcia, el Instituto Español de Oceanografía, el Centro de Biología Aplicada Cebas-Csic, la Universidad de Alicante, la Fundación Nueva Cultura del Agua y la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), y expresan su preocupación por los mensajes que está transmitiendo el comité científico oficial al público en general, a pesar de que algunos de ellos forman parte de dicho comité. Afirman que no es «operativo, hace más de un año que no se reúne», y que algunas de las declaraciones realizadas son «irresponsables, oportunistas e improvisadas».

En definitiva, los científicos concluyen que el ecosistema del Mar Menor, lejos de estar «bajo control», está «desequilibrado y muy lejos de recuperarse». La reaparición de un color verdoso en el agua no es, dicen, el resultado de escorrentías ocasionales, variaciones en la dirección del viento y temperaturas más altas del agua, sino que es una consecuencia de un exceso de nutrientes que provienen tanto de dentro como de fuera de la laguna. En su opinión, el Mar Menor ha dejado de ser «oligotrófico» (pobre en nutrientes) y vuelve a ser «eutrófico» (es decir, contiene un exceso de nutrientes), una situación muy difícil de revertir a largo plazo e imposible a corto plazo.

Una forma de simplificar el análisis es ver que la floración de algas de 2016, que hizo que el agua del Mar Menor se volviera verde, se debió a un «exceso de vegetación», y ese exceso se debió a su vez a un exceso de nitratos y otros nutrientes en el agua.

En este contexto, advierten que las medidas propuestas a corto plazo, como el dragado o la ampliación de las «golas» (los canales por los que fluye el agua entre el Mar Menor y el Mediterráneo) o la reorientación de la escorrentía natural de la laguna hacia el mar abierto del Mediterráneo, son poco más que reacciones instintivas, y son incompatibles con la regeneración a largo plazo del medio marino.

Su declaración concluye con la afirmación de que los firmantes se sienten «obligados» a publicar esta advertencia para aportar un elemento de «transparencia» al debate científico sobre el estado del Mar Menor.

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