La CHS culpa al Gobierno de Murcia por detener el bombeo de agua de la Rambla del Albujón

La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), órgano administrativo encargado del abastecimiento de agua e infraestructuras relacionadas en la cuenca del Segura (incluida la Región de Murcia), ha respondido a las recientes críticas que sugieren que la organización es responsable de obstaculizar el avance en los esfuerzos para proteger y regenerar el medio ambiente marino del Mar Menor alegando que, de hecho, el Gobierno de la Región de Murcia es culpable.

La semana pasada, ante el alarmante descenso de la calidad del agua en la laguna, Antonio Luengo, consejero de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente del Gobierno de Murcia, hizo un llamamiento al Gobierno nacional (del que depende la CHS) para que activara los equipos que, según él, llevaban una década bombeando el agua de la Rambla del Albujón. Las tormentas que el pasado martes volvieron a provocar lluvias importantes en muchas zonas de la Región de Murcia provocaron que las aguas de las tierras agrícolas del Campo de Cartagena se desbordaran hacia el Mar Menor a través de la Rambla y otros canales, y el frágil ecosistema del Mar Menor es especialmente sensible a la escorrentía de sustancias nocivas como los nitratos y los fertilizantes, que hace tres años provocaron un florecimiento de algas en la laguna, lo que hizo que el agua se tornara de un color verdoso.

Pero la CHS ha respondido a esta retórica recordando al Sr. Luengo que para que activen las bombas de la Rambla del Albujón es necesario que la consejería que él mismo dirige les conceda el permiso, añadiendo que fue en respuesta a las demandas del gobierno murciano que se detuvo la extracción de agua del agua en abril. Sólo cuando el gobierno de Murcia autorice una reactivación, la CHS planteará el asunto al Ministerio de la Transición Ecológica de Madrid, continúa una declaración de la CHS.

Bickering continues over responsibility for harmful substances running into the Mar Menor

Sin embargo, el gobierno murciano se apresuró a responder, negando haber puesto fin al bombeo.

Por desgracia, este tema se ha convertido en otro ejemplo más de cómo los diferentes partidos políticos y organismos administrativos utilizan la fragilidad del medio marino del Mar Menor para culparse unos a otros en lugar de poner en práctica una solución. Si, como parece ser el caso a juzgar por los comentarios realizados en los últimos días, el bombeo de agua de la Rambla del Albujón contribuiría positivamente a la salud de la laguna, entonces lo mejor sería hacerlo por los cauces administrativos adecuados, dejando de lado las diferencias políticas.

Mientras los gobiernos regionales y nacionales argumentan -y no olvidemos que cuatro ayuntamientos también están implicados, así como los CHS y las empresas agrícolas-, las sustancias nocivas siguen llegando al Mar Menor, tres años después de la crisis de la «sopa verde» de 2016. Todavía se habla mucho, pero no se actúa de forma concertada, y es de esperar que el «Foro de Coordinación Interadministrativa del Mar Menor», puesto en marcha por la alcaldesa de Cartagena, rompa el molde y conduzca a la aplicación de medidas eficaces, pero como el Foro se ha reunido por primera vez esta misma semana, es demasiado pronto para emitir un juicio de valor.

Los últimos datos disponibles indican que la profundidad media de transparencia del agua en el Mar Menor es de 2,55 metros (frente a los 4,64 metros del año pasado), el índice de turbidez es de 3,58 (0,77 en el mismo punto del año pasado) y hay 3,46 microgramos de clorofila por litro de agua (1,02 el año pasado).

Desde la eutrofización de hace tres años, los grupos ecologistas locales han presionado sin cesar para que se encuentren soluciones permanentes y se lleven a cabo multitud de pequeñas mejoras y acciones para evitar que se repita el deterioro de la calidad del agua, como el que se está produciendo en la actualidad. Pero en un contexto más amplio, como se escribió la semana pasada, lo que se necesita de las autoridades locales, regionales y nacionales es cooperación y un enfoque proactivo para garantizar que acontecimientos como la tormenta del martes pasado -que, a decir verdad, no fue ni siquiera muy grave- no supongan una amenaza para la salud del Mar Menor.

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