Su nombre ya da una pequeña idea de lo que se realmente se busca, el estilo minimalista pretende reducir la decoración a lo más básico, una manera de lograr estancias nada recargadas y donde los elementos sean mínimos. Pero sin que, en ningún momento, se pierda el equilibrio y se echen en falta motivos decorativos.

A pesar de tener ya un siglo de historia, el estilo minimalista sigue realmente vigente en la actualidad. Un tipo de diseño que elimina lo superfluo para quedarse con lo esencial y hacer suyo el dicho de “conseguir más con menos”. La funcionalidad, en suma, es uno de los grandes objetivos del minimalismo.

Estilo minimalista en el salón

El minimalismo es un estilo ideal para los salones que no son demasiado grandes. De sus paredes pueden colgar relojes de pared grandes, ya que lo innovador no está para nada reñido con esta forma de decoración. Un reloj fácil de montar y que apenas requiera de mantenimiento, que resultaría ideal para una estancia minimalista como ésta.

A esto, habría que añadirle colores neutros y blancos, tanto para las paredes como para el mobiliario, una manera de ganar en luminosidad y espacio. El mobiliario, por cierto, ha de ser totalmente funcional, simple y donde dominen las líneas rectas. A ser posible, que sean anchos y bajos, para no recargar demasiado la estancia.

El minimalismo en el dormitorio

Las líneas rectas y sencillas también son protagonistas en el mobiliario del dormitorio minimalista. Una estancia que puede albergar una cama, las mesas de noche y algún elemento auxiliar, ya que realmente no se necesita nada más. Muebles que se combinan, a su vez, con los colores neutros de las paredes.

Una opción en las habitaciones de invitados es colocar un sofa cama barato, un mueble muy práctico y funcional, que ofrece un diseño realmente innovador. Algunos de ellos ni tan siquiera parecen que alojen en su interior una cama. Las opciones de diseño, tamaño, formas y colores son también muy variadas.

La cocina minimalista

Orden, limpieza y luminosidad, son los tres factores esenciales de una cocina minimalista. Los muebles deben ser lo más funcionales posibles, nada de estridencias decorativas, sólo tiene cabida el mobiliario al que se le va a dar un uso totalmente práctico. Una manera, por tanto, de no saturar ni recargar la estancia.

El color blanco es el principal protagonista de una cocina de este estilo decorativo. No obstante, se pueden incluir toques negros en las paredes, jugar con los contrastes y aprovechar al máximo, la luz natural. El blanco dará sensación de amplitud, pero jugando un poco con los colores, el efecto será mucho más vital.

El minimalismo en el baño

Un baño limpio y luminoso crea un magnífico efecto minimalista, a esto puede ayudar un espejo redondo baño para proyectar luz y limpieza sobre toda la estancia. Un espejo grande para que la luz fluya y le dé al baño un aspecto más cómodo y elegante. Este ambiente se potencia con colores en tonos crema, azules o verde claros, sin obviar el blanco, pero no en todo el baño.

Al igual que en el resto de estancias, hay que tratar de reducir los elementos al mínimo e indispensable, los muebles deben dedicarse exclusivamente a almacenar cosas. En este sentido, pueden servir los pequeños frascos y contenedores, espacios para guardar el jabón, las cremas, los accesorios del baño, etcétera.

Hay quién podría asegurar que un baño minimalista carece de personalidad porque atiende a lo básico, pero nada más lejos de la realidad. Los elementos no suelen estar colocados al azar, sino que tienen un significado que alude al equilibrio y el descanso. La sencillez y las líneas puras le darán equilibrio al todo.

Por último, habría que echarle un vistazo a los productos para el baño de Imex. Una selección también ideal para la cocina, que posee una relación calidad-precio inigualable. Grifos de lavabo, para duchas, bidés, etc…, de diferentes colores y que se pueden adaptar perfectamente al estilo minimalista.

En definitiva, el minimalismo tiende en general, a buscar lo sencillo. Las líneas rectas, los colores blancos y neutros, y la ausencia de todo lo superfluo, prevalecen sobre el resto de características.

Además, es un estilo con el que vestir una casa de manera muy económica. Con poco dinero se puede lograr crear un ambiente único en cada una de las estancias.

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