Más de 10.000 agentes de seguridad privada están trabajando actualmente en España para frenar la propagación del coronavirus y apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a que los ciudadanos respeten todas las medidas preventivas establecidas por las autoridades sanitarias y el Gobierno. 

Desde que se decretara el estado de alarma, el pasado 14 de marzo, en España, un gran número de profesionales de la seguridad trabaja a destajo para ofrecer sus mejores servicios al país y, de esta manera, aportar su granito de arena en la lucha para frenar al COVID-19. 

Además de los miembros que forman parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, existe un sector que también está llevando a cabo tareas similares y que colaboran con estos, de manera estrecha, para garantizar que todos los ciudadanos españoles respeten al máximo, las medidas sanitarias y preventivas que han establecido las autoridades competentes. 

En este sentido, el sector de la seguridad privada ha adoptado un papel protagonista dentro de este nuevo contexto que se ha presentado. Tanto es así, que los responsables sindicales han calculado que más de 10.000 agentes de seguridad privada trabajan en la actualidad, bajo las órdenes del Ministerio del Interior. 

Lo cierto es que contratar los servicios de una empresa se seguridad privada significa poder contar con profesionales del sector, que conocen a la perfección los métodos y técnicas que hay que llevar a cabo para hacer que se adopten todas las medidas establecidas, así como cuentan con la certificación y cualificación necesarias para desarrollar tareas relacionadas con la seguridad, en numerosos ámbitos. Por todo ello, el Ministerio del Interior ha contado con estos profesionales, principalmente, en tres escenarios clave para evitar la propagación del virus.

¿Dónde están desarrollando sus tareas las empresas de seguridad privada?

Los tres escenarios en los que los profesionales de la seguridad privada están desarrollando su trabajo, en relación al COVID-19 son: los hospitales, los establecimientos que siguen abiertos al público y en las estaciones de tren. 

Lo cierto es que, el actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha calificado a este sector como determinante para reforzar la seguridad en muchos puntos del país, entre los que destacan los hospitales. Independientemente de las tareas que ya desarrollaban antes del COVID-19 estos profesionales en los centros sanitarios, Marlaska ha intensificado el número de agentes de seguridad privada en ellos, para ampliar esta labor y, de esta manera, colaborar estrechamente tanto con la Policía como con la Guardia Civil. El principal objetivo de estos profesionales aquí es hacer que los ciudadanos y trabajadores de los hospitales mantengan los controles de distancia establecidos. Ahora mismo, alrededor de 3.000 vigilantes se encuentran trabajando en estos centros dentro de todo el territorio nacional. 

Teniendo en cuenta que en muchas empresas de seguridad privada se puede leer como dicen que disponemos de vigilantes cualificados” esta certificación hace que estos profesionales también hayan sido “reclutados” para reforzar la seguridad en los establecimientos que están abiertos al público. 

Hay que tener en cuenta que, durante el confinamiento, un gran número de tiendas y locales han seguido ofreciendo sus servicios a los ciudadanos al considerarse su actividad como esencial. Aquí se encuentran negocios como supermercados, farmacias, papelerías o tiendas de alimentación, entre otros. Precisamente para garantizar el orden en todos ellos, asegurar el buen suministro de alimentos y de productos de primera necesidad a los ciudadanos y también establecer el perímetro de seguridad correspondiente, al igual que mantener el uso de los equipos de protección individual, los agentes de seguridad privada han sido contratados por el Ministerio del Interior, habiendo ahora mismos en torno a unos 7.000 agentes, trabajando en toda España. 

Finalmente, estos profesionales también se encuentran desarrollando su actividad en las estaciones de tren, colaborando así con RENFE. Alrededor de 5.000 vigilantes se encuentran en estos puntos de tránsito de ciudadanos para ofrecer un servicio de control y seguridad y garantizar la distancia de separación habilitada por las autoridades sanitarias. 

¿Qué tipo de servicios ofrecen los profesionales de seguridad privada?

Desde hace casi dos meses, los profesionales del sector de la seguridad privada se han convertido en una pieza fundamental para la lucha contra el COVID-19. Gracias al trabajo que están realizando en supermercados, centros sanitarios, hospitales, estaciones y otros espacios. 

Estos profesionales han explicado, en muchas ocasiones que, “ofrecemos los mejores sitemas de seguridad para empresas y hogares y es que, además de proporcionar servicios de control presencial y de vigilancia en los puntos establecidos, también cuentan con sistemas con una alta tecnología, para poder realizar su trabajo en las mejores condiciones posibles y obtener, además, los mejores resultados. 

Para frenar la propagación del virus y dentro de esta lucha contra el coronavirus, los vigilantes de seguridad pueden establecer puntos de control para la movilidad de los ciudadanos. De esta manera, cuentan con las herramientas y conocen las técnicas más adecuadas para integrar la vigilancia y la más avanzada tecnología en los establecimientos. Así, garantizan la seguridad de los mismos y ayudan a respetar todas las medidas sanitarias impuestas por el Gobierno. Entre otras cosas, llevan a cabo rondas de perímetros definidos o utilizan sistemas de videovigilancia, así como ofrecen servicios de intervención inmediata. 

Por otro lado, la vigilancia discontinua también es un servicio muy utilizado durante el estado de alarma, puesto que, a través de ella, los profesionales combinan intervención con disuasión. Se trata de un servicio en el que los vigilantes se mueven de manera continua por el espacio que se les ha asignado, y dentro de un intervalo de tiempo concreto. Y también, no hay que olvidar hablar de los sistemas de seguridad de vídeo o los de anti-intrusión. Utilizando sistemas bien diseñados y avanzados, para garantizar la seguridad de hogares y locales que pueden verse en una situación de vulnerabilidad durante el estado de alarma, al haber menos personas en la calle y propiciarse un contexto más óptimo para los delincuentes.

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