Los gobiernos de España y Murcia deben ahora trabajar juntos para aplicar las medidas descritas.

Tras un par de semanas en las que el deterioro del medio marino en el Mar Menor ha vuelto a ser noticia, el Ministerio de Transición Ecológica del Gobierno nacional anunció el jueves que las 21 medidas que propone para alcanzar el objetivo de «escorrentía cero» en la laguna han recibido luz verde en un informe de impacto ambiental que se publicará en el Boletín Oficial del Estado en cuestión de unos días.

Teresa Ribera, ministra al frente del departamento, informó a Antonio Luengo, del Gobierno de Murcia, de la noticia en una reunión celebrada en Madrid, con la consecuencia de que el camino ya está claro, al menos en teoría, para que los gobiernos nacionales y autonómicos colaboren en la puesta en marcha de las medidas descritas en el documento «Análisis de soluciones para conseguir la escorrentía cero en el Mar Menor desde el Campo de Cartagena».

La mayoría de los pasos descritos en las directrices del gobierno nacional se refieren a la modificación de las prácticas agrícolas, especialmente el uso de acuíferos como fuente de agua de riego, el cierre de las plantas desalinizadoras agrícolas y la eliminación del estiércol de las granjas ganaderas, la mayoría de las cuales se encuentran en las zonas de Fuente Álamo y Torre Pacheco. El objetivo de estas medidas es evitar que los nitratos y otros nutrientes se introduzcan en el Mar Menor, donde existe el riesgo de que provoquen un «florecimiento de algas» como el que provocó que el agua adquiriera un color verdoso en 2016 y amenaza con volver a hacerlo.

Sin embargo, también hay referencias al turismo, al urbanismo, a los deportes náuticos, a las inundaciones y al efecto de antiguas y abandonadas empresas mineras, todas ellas responsables en cierta medida del aumento de la presencia de sustancias indeseables en el agua del Mar Menor.

Dependiendo exactamente de las líneas de actuación que se sigan, el coste total de las 21 medidas se estima entre 430 y 615 millones de euros, mientras que se especifica un plazo de 10 años para la realización de los trabajos. Los proyectos más costosos incluyen la construcción de una red de drenaje alrededor de la orilla de la laguna y la realización de mejoras en las instalaciones de tratamiento y depuración de aguas.

Otros temas relacionados con la reunión entre la Sra. Ribera y el Sr. Luengo fueron los planes de las autoridades de infraestructuras hidráulicas de la CHS para la limpieza de las ramblas desde la cabecera del río Segura hasta la costa, el análisis de los problemas asociados a la bajada de agua de las antiguas minas, especialmente en la Sierra Minera, y las dificultades para el dragado de los lodos que se acumulan en la orilla interior del Mar Menor, en la zona de Los Urrutias.

Durante el verano ha habido una creciente frustración por la falta de acción para proteger y regenerar el Mar Menor, mientras que los datos sobre la calidad del agua han empeorado progresivamente, y en este contexto el anuncio de la Sra. Ribera sólo puede interpretarse como una buena noticia. Sin embargo, lo más importante ahora es que los planes para revertir el deterioro se pongan en práctica, de manera que en el futuro se pueda dar por sentado que episodios de lluvias como las tormentas de la última semana de agosto no llevarán inevitablemente a la especulación de que el ecosistema del Mar Menor está sufriendo una muerte lenta debido a un desarrollo agrícola, industrial y urbano descontrolado.

Dejar una respuesta